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El desafío que impone el bullying escolar

08/05/2012 | Publicado en: Noticias Breves

La erradicación de las conductas de matonaje es, ante todo, una tarea social y educacional más que legal.

EL TEMA del bullying irrumpió en nuestro sistema escolar para quedarse. Aunque no tengo cifras exactas, es evidente que continúan existiendo situaciones de este tipo en los establecimientos educacionales. No sé si éstas han aumentado el último tiempo; quizás lo que sucede es que como ahora existen mecanismos legales para dar cuenta de dichas situaciones, las víctimas y sus padres se atreven a denunciar este tipo de hechos negativos y, debido a esto, se conoce una mayor cantidad de casos.

Este es un tema que a todos tomó por sorpresa, ya que siempre ha estado presente y la ley lleva muy poco tiempo como para hacer una evaluación seria sobre su aplicación; con todo, considero que ésta tiene elementos importantes para desincentivar, prevenir y castigar las conductas de «matonaje escolar». Hace poco, un colegio acaba de ser multado por no haber sido diligente para enfrentar un caso de este tipo. Esto constituye una seria advertencia a todos los directores de establecimientos educacionales, para que se preocupen de promover una educación para la buena convivencia escolar y de implementar medidas preventivas contra el bullying. Todos estamos empeñados en promover buenas prácticas de convivencia al interior de nuestros establecimientos, y en los proyectos educativos es un tema que debe estar presente.

Es interesante considerar que los colegios son los primeros interesados en erradicar el bullying de sus comunidades escolares, porque estas malas prácticas afectan gravemente el ambiente educativo y la normalidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Sin embargo, para los colegios es difícil hacer su tarea si no cuentan con la colaboración de los padres y apoderados, y con la de los propios estudiantes, para enfrentar los altos niveles de violencia del entorno social y, especialmente, la fuerte influencia de algunos programas, juegos y sitios en internet, donde se muestran y promueven acciones de violencia protagonizadas por matones.

Es especialmente difícil enfrentar situaciones de bullying cuando victimarios y víctimas pertenecen a la misma comunidad escolar. La situación de ambos es un desafío educativo, pero el tratamiento de ambos no puede ser igual, y se debe privilegiar a la víctima por sobre el o los victimarios. Aquí nadie puede imponer una fórmula a los colegios, ya que cada uno presenta realidades distintas, lo que hace que cada uno busque la metodología que pueda engranar de mejor forma entre lo que el establecimiento plantea en su reglamento interno y lo que quieren los padres y apoderados del establecimiento. Claramente, el clima escolar es un factor de éxito en el colegio.

La disminución, y ojalá la erradicación de las conductas de matonaje, es, ante todo, una tarea social y educacional más que legal, y en ella la educación propiamente tal y la prevención son claves. Es necesario que la opinión pública confíe en los colegios, y dé tiempo a la implementación y a la aplicación tanto de las medidas que exige la ley como de las que cada colegio establezca por iniciativa propia y según su experiencia y proyecto educativo.

Fuente: La Tercera

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